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A mis amores vivos,
a ti, que en un ardiente Domingo, Martes, vuelves -mansamente- a mí; Yo, aquí a las órdenes para todos tus desórdenes: tu esclavo, dramaturgo, geógrafo, estrellado, salvaje letra, letra incansable, vino tinto, pez de estrellas, loco irremediable que te brinda esta copa alegre de corazón (infante) de lodo, dejándote -aquí mismo- su reputación para que la hagas pedazos. Abrazo que abrase de la sima con S a la Cima con C. Vivir, Vivir! Y que me perdone el viejo amor por considerar al nuevo, el primero.
 

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